He descubierto que te llamas gato. La palabra gato es hermosa, no la combinación de sus letras g-a-t-o, ni porque suene particularmente bien, sino por su capacidad casi mística de evocación, no sólo pienso en el pequeño y soberbio animal que ostenta tal nombre, la palabra gato siempre me trae algo más, una manera de ser, de moverse, porque cuando te llamas gato no eres igual que los demás, cuando te llamas gato eres más agudo, más fascinante… bien podrías pensar que tengo un cariño especial por los gatos, lo cierto es que prefiero a los perros, pero es la palabra gato la que tiene una especie de carga mágica que le ha sido desprovista a la palabra perro, con respecto a los caninos quizás la palabra lobo podría equipararse a la palabra gato, pero jamás podría pensar que alguien se llame lobo, no por lo menos alguien a quien yo conozca, lobo pertenece a mundos inciertos, me transporta a una dimensión salvaje que la mayoría de nosotros hemos olvidado ya, pero gato es más cotidiano, gato está en casa, en los libros, gato se mueve entre los transeúntes como si estuviera completamente solo… sabe que no hay muchos gatos por ahí, gato desayuna pan y huevos en las mañanas, gato tiene que tomar el bus, gato escucha música en Internet… cuando te llamas gato a veces se te ven las orejas puntiagudas, pero no de una forma extraña, porque cuando te llamas gato tienes ese aire fascinante que hace que las cosas se vean bien a pesar de que no lo sean. Cuando te llamas gato puedes subir a los tejados, puedes maullar y seduces con una mirada distante y distraída. Te llamas gato, de eso no me queda ninguna duda, no hay otro nombre que pudiera describirte mejor, ni siquiera el que tus padres eligieron para ti, un simple capricho de su gusto porque no entendieron que tu verdadero nombre era gato.
Camino contigo y no puedo evitar reparar tus pasos cortos y precisos, que serian exactamente iguales aunque estuvieras completamente perdido, miro al cielo y me pregunto… te pregunto que piensas del clima de estos días extraños e indecisos; gato, ¿piensas que la gente tiene algo que ver, será por la gente que el cielo tiene estos ánimos tan cambiantes?; si por supuesto, estoy seguro de que el cielo se comporta como nosotros; si, si, gato tenes razón, pienso lo mismo, el cielo es como nosotros…¿ nosotros dos?; Mm. no, seria pretencioso pensar que tan solo nosotros dos gobernamos los ánimos del cielo; es cierto, pero veras, creo que el cielo si se parece a nosotros dos, siento que el cielo es como nosotros, especialmente como yo. Te quedaste en silencio, tratando de pensar que había querido decirte, pero es muy simple gato, nos parecemos al cielo, cada que veo las nubes aceleradas pienso en ti, siempre veo mis tormentas y son pequeñas, breves aunque húmedas y molestas, pero finalmente son sólo un pequeño improvisto que a veces me distrae y no me deja decirte que cuando camino al lado tuyo siento que eres más gato que nunca, que quisiera que tomaras mi mano y saliéramos corriendo hacia un destino desconocido donde nadie sepa de nosotros, donde tu seas sólo gato y yo sea quien se sube contigo a los tejados… pero luego recuerdo que eres esquivo y no se si en realidad me quieres o solo caminas conmigo como quien camina con su sombra, cuando te llamas gato nunca caminas con nadie realmente, te basta la presencia del viento para andar por ahí como si nada, cuando te llamas gato eres maravilloso y solitario, no te hace falta nadie, menos aún yo.
Gato el cielo se parece tanto a nosotros, tan cambiante e impreciso, gato podría jurar que yo tengo estaciones y te aseguro que tu perteneces a mis primaveras… creo que tu tienes otoños permanentes y no se si pertenezco a ellos, porque veras, son tantas cosas que quisieras decirte, pero creo que quizás no quieres escucharlas.
Destino terrible, cuando te he llamado gato me he asegurado de que algún día vas a escapar por un tejado, uno de esos días extraños en que el cielo no sepa si quiere llover, me he asegurado de que prefieras correr, esconderte, escabullirte quizás tan sólo para no escucharme, y al fugarte, aún si yo supiera con antelación de tus intenciones, tendría que dejarte ir, porque veras, cuando entendí que te llamabas gato olvide que debía aprisionar tal nombre si te quería a mi lado, porque a pesar de que ese nombre es más mio que nunca, es al mismo tiempo completamente inaprensible. Ay gato!, sin tan solo hubiera sabido que debía retener tu nombre entre mis labios… que destino cruel he elegido para mi, porque finalmente gato es tu nombre y así he de amarte, aunque al final tengas que partir.